Fotos personales significativas.


Algunas fotos personales comentadas para que me conozcan mejor mis amigos y amigas del CEIP Miquel Martí i Pol, de Viladecans.

Las primeras tres fotografías están relacionadas con una anécdota. Son de un viaje al bellísimo y enigmático Egipto y responden a un ANTES y un DESPUES de ir a un poblado nubio... ¡en camello!


La primera foto me la hicieron ANTES, y puede observarse la cara de satisfacción y alegría que tenía recorriendo aquellos parajes: el valle de los reyes y demás sitios, los templos de Luxor y demás lugares que tanto años había estado esperando ver. El momento más emocionante es cuando vi las dunas por primera vez: son de una belleza indescriptible (es lo que más deseaba y sigo deseando, contemplar el desierto)

Esta imagen refleja cómo me sentía una angelina jolie en plan aventura; no os riais que lo pensaba en serio, sin embargo, aunque ya me olía algo, no tenía ni idea de lo que me esperaba.

Estoy subida en un camello egipcio, para dar un paseo a un poblado nubio, precioso el pueblo y el paisaje, pero ... qué pesadilla de paseo, creía que me mataba entre aquellos precipicios de arena, montada, tan hermosorra como estoy, en un camello famélico, es decir muerto flaco y muerto de hambre. A pesar de todo, mi temor no era acabar en su estómago, que es herbívoro, sino que sus estilizadas patas no soportaran mi peso o perdiera ligeramente el equilibrio por el estrechísimo camino que conducía al poblado.
Me sujeté tanto al agarre del asiento, que me salieron ampollas en las palmas de las manos. Bajarme fue también un espectáculo, pues al agacharse el camello, hace un movimiento que da la impresión de que te dispara hacia adelante: ya me veía con los dientes en el suelo delante del camello.
Como estoy escribiendo esto, queda patente que salí de aquello, además intacta, salvo mi orgullo, que sí que se quedó hundido en la arena.
Una me las mayores alegrías que he tenido fue cuando me dijeron que el viaje de regreso lo haríamos en una faluca o velero por el Nilo. ¡respiré! de lo contrario, para mí, que me quedo a vivir allí.


¿A que no tengo el mismo gesto ni la expresión de la primera foto? ya estoy más seria y responsable.

Es la foto de DESPUES. Disfruté mucho, pero de manera diferente, diría yo. Estoy en la Meseta de Gaza, como algunos ya sabéis, de gran riqueza arqueológica, vestigios de una Antigüedad esplendorosa y enigmática; varios miles de años y misterios ... a mi espalda (yo tengo algunos menos, jeje). Busqué el ángulo para que me tomaran con esta perspectiva, pareciendo una reliquia más del pasado, aunque con las gafas negras (eran la moda) más parezco una extraterrestre invasora que una andaluza viajera ¿no?


Ahora os comento el porqué de esta foto de niña. He podido observar a lo largo de mi larga vida, que este gesto se ha repetido en varias fotos que he visto mías.

Responde a mi actitud vital, el modo de estar en el mundo. Sigo teniendo la misma inquietud por conocer, la misma curiosidad interior. Estoy como preguntando y esperando un diálogo. ¿no os parece?

Todos llevamos el niño y la niña que fuímos, y ésta es la mía, llamada Delia en la intimidad.

Por si todavía no lo sabéis, soy ecologista moderada ¿qué quiere decir esto?

que intento contaminar lo menos posible, respetando y defendiendo la diversidad, tanto medioambiental como cultural.
De ahí que esté implicada en proyectos encaminados a concienciar y hacer valer los derechos de todos los seres de nuestro planeta (plantas, animales y etnias humanas)
Mi obra es una muestra de mi postura solidaria y ecologista. Hago lo que puedo y a veces no puedo reciclar debidamente, aunque lo intento.
Por ejemplo, cuando paseando por la playa y veo bolsas de plástico, me da pereza recogerlas, pues yo no las he tirado, y entonces pienso en todos los animales acuáticos que mueren envenenados o asfixiados por confundir las bolsas con medusas, que son su alimento. Este pensamiento me anima a recogerlas y echarlas en la papelera o lo más lejos posible de la orilla.

Me encanta la naturaleza, me siento muy vital cuando voy a la montaña, la playa, el río, la nieve, abrazo un árbol, me sigue una mariposa ... ¡qué sé yo! me siento inundada de energía positiva.


Me gusta tanto el paisaje del norte, con sus fríos y aguaceros frecuentes, como el del sur, con sus calores y tormentas aisladas. Cada uno tiene su tipo de luz, a cual más mágica.


¿Y ésta foto? pues... la he puesto porque me gusta la perspectiva y me veo guapetona, jaja, eso sí, los colores que tengo en la cara no son de tomar el sol, sino del... ¡frío! madre mía qué tiritera tenía.

Se nota con total claridad el frío que estaba pasando, aunque eso no me impidió seguir paseando.
¿Qué pueblo es? Ronda, y pertenece a ¡Málaga! sí, fijaos que contrastes tiene esta provincia, solo a unos cuantos kilómetros la diferencia es de, al menos, 10 grados.

Tenéis que contadme cómo es vuestra tierra ¿eh?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Adela, que bello e interesante Blog, será todo un éxito. Muy didáctico y dinámico. Trataré esta noche de visitar a mis sobrin@s, para que lo lean y participen. Sé que ván a disfrutar y aprender mucho. Un abrazo, Mai.

Anónimo dijo...

Nos gusto, mucho todo, queremos ser parte de el...tanto es que me gustaria como mama que soy tejer las obras, que a mis hijos les han gustado, ya las veo en cuadros en punto de cruz o pachwork.... felicidades Valen,Emiliano,y Mony, Hermana y sobrinos de Mai....

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